| |
¿Qué ocurre cuando se pierde la intensidad emocional de los descubrimientos, la sorpresa del primer contacto, y se gana la seguridad del nuevo espacio que se ha abierto de pronto? ¿A qué me ha llevado mi impronta africana? Aquí revivo mi infancia y aumentan mis torpezas. Es contradictorio, como si sufriera una regresión, y tuviera que aprenderlo todo de nuevo, obligándome a abandonar el lastre de toda mi "cultura académica", que nunca sirvió de gran cosa. África, creo, me ha enseñado a sentirme mucho más seguro, a conocerme, a medida que la vivo.
Abomey (Benín), 7 de agosto de 1999
|
Hoy me han despertado los golpes de los limpiabotas en la calle. El hotel parece un fuerte sitiado. Veo a la gente desde la ventana, y resultan inquietantes. Imaginaciones mías. Los niños se ganan la vida como pueden. Les hace ilusión cualquier cosa, cualquier esperanza, como a todo el mundo. Es cuestión de supervivencia en este caso. La mayor parte del tiempo me pregunto qué hago aquí
Kumasi (Ghana), 3 de agosto de 2001
|
Hoy he comenzado la ruta con varias experiencias contradictorias: unas, simbólicas, de imágenes realmente hermosas del río Níger; y otras, bofetadas de realismo sucio de una África empobrecida, que busca desesperadamente sobrevivir a toda costa. El pasado ha impreso su situación sin remedio.
En el paisaje se confunde la tortura y el abuso, con la ajetreada vida de la gente. Y todo pasa en moto-taxi, arriba y abajo.
Entre Niamey (Níger) y Malanville (Benin), 3 de agosto de 1999
|
He entrado en un laberinto de sorpresas e incertidumbre; y percibo que mi salida de África no será sino el principio de una nueva etapa de descubrimientos: el corazón de las tinieblas, el cuarto oscuro, o la caja negra de nuestro inconsciente.
Ouagadougou (Burkina Fasso), 22 de agosto de 1998
|
¿La locura viene de África? Es posible. Por lo pronto me ha desorientado, y me ha dejado en tiempo indefinido.
Mopti (Mali), 6 de agosto de 1998
|
Desde el principio del tiempo de la ira y del amor, y de la razón y de la filosofía, tanto de la palabra como del odio y de la guerra, me asombro ante la fe en unas piedras maltrechas que la humanidad se empeña en mantener en pie.
Atenas, 20 de agosto de 2002
|
De la caverna de Platón a las aguas de Hidra solo hay un pequeño paso: el que separa la lógica de la barbarie, la razón de la miseria de la fuerza bruta, la elegancia del conocimiento del terrible sentimiento de impotencia ante la ignorancia. Solo el que la supera conoce la belleza de si mismo.
Hidra, 26 de marzo de 2007, un día feliz.
|
Cualquier lugar, imagino, en este país, invita al recuerdo cinematográfico. Una antigua foto del Monterey de Steinbeck me lleva al blanco y negro de The Magnificent Ambersons, con sus cambios frenéticos, y la muerte súbita del tiempo. Progreso, progreso, progreso: las reliquias de ese pasado ya no añoran nada. Es un mundo nuevo, y si no ha sido fotografiado, solo cabrá esperar capturar las imágenes perdidas desde mundos lejanos. Sin duda es una imagen irreal, como en el cine; incluso su tiempo es falso.
Monterey, California, 7 de septiembre de 1998
|
... y Orfeo bajó a los infiernos, y no pudo ver el amor, ya que no era sino una sombra. Supongo que lloró al sentir la muerte de lo más bello y querido, en un mundo subterráneo, donde, como decía Dante, había que abandonar toda esperanza. Así es aquí...
Seattle, 1 de julio de 1996
|
Ir de un sitio a otro para descubrir que todo es igual y diferente a un tiempo, que se va de oasis en oasis, o de isla en isla, en medio de las cuales los trayectos se convierten en pruebas que poco a poco transforman nuestra percepción del entorno, y a nosotros mismos a un tiempo también. Por eso parece que no cambia nada, y sin embargo... Nada como esto para comprender el significado de la palabra ILUSIÓN, o ESPEJISMO.
Monterey, 10 de septiembre de 1998
|
Omar Khayyam: "Hablando claro y sin parábolas, somos las piezas del juego que juega el Cielo; se divierte con nosotros sobre el tablero del Ser, y luego volvemos, uno a uno, a la caja de la Nada".
Palmira, Siria, 4 de agosto de 2000
|
Rutas desérticas hasta ciudades fantásticas. Ruinas antiguas sobre estepas desoladas, evocadoras e imponentes. Un presente no mejor que el que podrían sugerir aquellos vestigios, y una gente sencilla que ignora cuanto ocurre.
Impresiones sobre Irán.
Isphahan, 13 de julio de 1993
|
A diez mil metros de altura la tierra forma fantásticos cuadros, lineas y volúmenes abstractos, que no permiten siquiera imaginar la realidad que se oculta abajo. Secretas vidas se desplazan sobre esa extraña superficie. Una vez en ella, el misterio se desvanece y solo el tiempo y su memoria nos seducen.
(impresiones surgidas a través de un paisaje árido en medio del marasmo surrealista de una charla sobre comunicaciones interoceánicas, o sea, teatro del absurdo)
en ruta, Isphahan - Hamadan (Irán), 14 de julio de 1993
|
El desierto es la clave: el nuestro es el espejismo de éste. Aquí la ilusión se pierde en el vacío y la verdad renace de la nada. Aquí la necesidad es superflua porque la vida y la muerte carecen de sentido. El desierto es nosotros, el orden y el caos, el infinito y ...
Argel, 24 de diciembre de 1992
|
"Ofrezcamos un gallo a Esculapio". Hoy más que nunca.
Argel, 30 de diciembre de 1992
|
El mar iluminado por el sol poniente baña los cuerpos de los nadadores que se zambuyen desde las rocas del paseo marítimo, y la animación esconde las miserias del país, reconstruido a toda prisa. Demasiados negocios, demasiada novedad urbana. La gente quizás tenga ganas de vivir y olvidar, pero no es posible que las heridas puedan cicatrizar tan rápido.
Beirut (Líbano), 16 de agosto de 2000
|
Ignoro todo. Las palabras no pueden contener lo que las paredes de estas frías habitaciones de hotel callan, aunque ahí fuera haya una temperatura infernal. Nada más que decir, o quizás si, pero son imágenes de gentes que pasan, rostros quemados por el sol, graves telas negras flotando por encima de las aceras.
Damasco (Siria), 15 de agosto de 2000
|
La realidad explota lentamente aquí, sin solución. Estalla ante los ojos atónitos del que sabe y quiere ver, y no tiene piedad.
La Habana (Cuba), 17 de agosto de 1996
|
Esto es como un regreso al pasado. Deberían interesarme las piedras, pero éstas se caen, y dan la alarmante respuesta al intento de detener el tiempo. Se quejan las piedras, se hunde un mundo. No son nada fáciles las restauraciones: nunca se sabe si el resultado será fidedigno (aunque ya se sabe que nunca es lo mismo). Lo peor es cuando ni se intentan, y se pretende vivir en una casa en ruinas.
La Habana (Cuba), 31 de julio de 1996
|
Aquí el deseo anula completamente la razón, y te conduce a un infierno de decepción, ante la ausencia de lo que podría calificarse como "amor". No hay espacio para la ingenuidad. La necesidad más elemental ha hecho desaparecer todo lo demás, y la lluvia cae cada tarde de forma torrencial, y la música suena como si quisiera llevarnos a un mundo fantástico paralelo, y todos rien y bailan sin perder el humor. Es extraño. Más bien yo soy el extraño.
Sancti Spiritus (Cuba), 5 de agosto de 1996
|
Nos ponemos siempre de nuevo en camino, con resignación, porque después de todo sospechamos que lo que hallaremos no será nuestro último espejismo
La Habana (Cuba), 2 de enero de 1998
|
Bien, aquí de nuevo. El tiempo es continua sorpresa. La adivinación es el don milagroso de la vida en esta isla. Es como acabo de leer en un libro de Abilio Estevez: "vivir es prepararse para una mirada en la que todo esté dicho". Las palabras, a veces inútiles, son nuestra única forma de apresar esta memoria que trata de huirnos. Es así que Cuba es hechizante, y no sé explicarlo.
La Habana, 30 de diciembre de 1997
|
Bajo las nubes perpetuas, la amenaza constante del naufragio. ¿Última fiesta, última despedida? Estoy extrañamente tranquilo.
Londres, 5 de enero de 2004
|
¿Qué es esto? ¿Por qué aquí? ¡Y en este momento! Supongo que la incógnita se desvelará pronto. Nada se produce por azar. Y Londres apareció de pronto en mi camino: un viaje extraño, quizás el que más. Una metáfora de cuán inalcanzables pueden ser los designios del destino. "The Ancient of Days", de William Blake ilustra esta idea: el próximo paso ya está trazado.
Londres, 20 de agosto de 1994
|
Vivo para sentir, pero este mundo me cobra mucho por ello. Al final, las sensaciones no son sino la telaraña de Mefistófeles, y la deuda ha de ser saldada. Mi deseo de vivir, no obstante, es grande, y no sé si, en el futuro, merecerá la pena. Solo la suerte o un milagro podrá salvarme de mí mismo; este yo se acaba. Ofelia murió por la ilusión y la mentira de un loco atormentado.
Londres, 7 de enero de 2003
|
Bien, aquí estoy yendo otra vez con algún dolor dentro. El clima celebra su contradicción, mandando calor y frío a partes normalmente desiguales; he podido disfrutar del parque mágico sobre el que vuelan las cometas liberadoras de almas encerradas entre asfalto y ruido. Hay tanta contradicción aquí, que la huída es necesaria. El Támesis se une al Ganges y al Congo y al Níger... Las reglas de la civilización se revelan como inductoras del desorden y el caos que conducen al corazón de las tinieblas.
Londres, 31 de junio de 2003
|
Nos hacemos rápidamente a las nuevas circunstancias en cuanto nos vemos envueltos en ellas. Aunque no cese la inquietud por el futuro, el momento nos obliga a reaccionar, y, mal o bien, siempre tenemos que sumirnos en la realidad. Hago turismo, pero es evidente que no es más que teatro. Tras el primer acto vendrá el segundo. O quizás esto no es más que un entremés.
Aix-en-Provence (Francia), 20 de julio de 2000
|
Como un náufrago
en un mar de nubes me siento
clavado ante el abismo
sin ver el fondo
a mis pies abierto.
Puede ser quizás un lento viaje
sobre un blanco camino
que conduzca
hacia un destino incierto,
perdido en la mirada
de un viajero eterno.
En Munich (Alemania), bajo la lluvia, 14 de agosto de 1992
|
La ciudad tiene miles de rostros desconocidos. Cada uno de ellos esconde un mensaje en clave. Si lo descifras estás perdido. Lisboa es ahora un teatro de máscaras que juegan a dejar de serlo. Caminaré en medio de ellas a través de la noche.
Lisboa, 20 de marzo de 1999
|
Madeira es el fin del agotamiento, la voluntad de vivir sin pensar en todas esas historias superfluas que conmocionan la mente en medio del asfalto. Perdido en el océano, todo está bien, todo se olvida, ...
Madeira (Portugal), 5 de agosto de 2003
|
Oporto ventoso, frío, antiguo, abierto, desventrado por obras inmensas, heterogéneo, mar, río, barcos mercantes, pescadores, gente tomando tranquilamente su café en la plaza de Batalha, ... un mundo cambiante de luz y espacios nada mudos. Llega la modernidad a este pequeño paréntesis atemporal.
Oporto (Portugal), 30 de abril de 2001
|
Todo perdura para siempre, aunque sus restos hayan dejado de existir. Cada lugar conserva la energía de lo que aconteció, y, para nuestra dicha, sentimos sus efectos, aunque de su orígen ya nadie sea consciente.
Roma, 21 de febrero de 1993
|
En el espacio de una extensión de 6 x 4 metros, bajo la presión de 6000 atmósferas de soledad, a 4000 grados de deseos insatisfechos, un hombre tiene frío.
Roma (Italia), 10 de diciembre de 2000
|
Desde el fin del mundo, últimos restos de civilización.
Reykjavik (Islandia), 27 de julio de 1990
|
"La primera impresión que me produjo este país fue de tristeza". "El hombre pasa sin dejar apenas rastro". "Finlandia es triste; pero su tristeza engaña al hombre y le hace creer que vive contento". Estas citas de Ganivet creo que resumen las impresiones que siento aquí, en este lugar donde no se sabe muy bien si se pisa tierra firme.
Helsinki, 13 de julio de 1990
|
Enredadas, como en un laberinto inimaginable aún para los constructores de Chartres, las carreteras ocultan mágicas etapas inesperadas, que llenan de placer a quien busca lo bello, sinónimo de natural y antiguo, como aguja en un pajar. Trascendiendo el paso del tiempo, como protegido por fuerzas misteriosas, surge una arquitectura mágica, que conduce a un mundo superior.
Brujas (Bélgica), 23 de julio de 1991
|
|